Hace 25 años, el Marsella festejó el título de la Champions League

La disputa de la final de la Europa League, el miércoles ante el Atlético de Madrid en Lyon, ha despertado la pasión de la ciudad de Marsella por su equipo de futbol, un idilio que entra en un letargo cuando los resultados no responden.

La pasión desde ese día de 1924 hasta la actualidad ha sufrido evidentemente importantes altibajos, pero siempre ha estado ahí y basta un simple resultado ilusionante para encender la mecha.

Decenas de miles de marselleses han jurado durante años que estuvieron en aquel famoso partido de segunda división contra el Forbach en 1965, al que asistieron apenas 434 espectadores.

Desde hace un siglo, en Marsella no se dice «Voy al fútbol» o «Voy al estadio», sino «Voy al OM (Olympique de Marsella)».

El Marsella «desempeña una labor de cemento, de cohesionar, en una ciudad en la que las desigualdades sociales y territoriales son muy importantes», explica a la AFP el sociólogo Ludovic Lestrelin.

El Olympique «es un tema de conversación que une al marsellés más pobre con el abogado que vive en el octavo distrito (zona rica de la ciudad)», añade Lestrelin.

La identificación entre club y ciudad es muy importante. Para el historiador del Olympique de Marsella Gilles Castagno, autor de una gran enciclopedia sobre el club, «los marselleses necesitan una estrella a la que adular.

Se ve cada vez que (Steve) Mandanda hace una gran parada, con (Didier) Drogba en 2004 o ahora con Luiz Gustavo, que tiene su propia canción desde la primera temporada».

«Y este equipo se hace querer», subraya Castagno. «Responde a la imagen de Marsella, es combativo, con dos o tres estrellas, digamos (Dimitri) Payet, (Florian) Thauvin y Luiz Gustavo».

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