«Argentina decepciona, pero no sorprende»

Mitad en broma, mitad en serio, se dice que Islandia tiene once futbolistas; si se lesiona uno, juega con diez, y si son dos los averiados, con nueve. Tan chiquito en población es el país.

El técnico es dentista; cuando terminan sus turnos se va a entrenar, y el arquero es director de cine, sale del set y le ataja un penal a Messi. Surgido de todo ese entorno amateur, acaba de debutar en una Copa del Mundo empatándole al país de Di Stéfano, Maradona y Messi.

Consiguió un empate histórico que festejan tres: el propio Islandia, Nigeria y Croacia, lo que comparten grupo. Es que a Argentina, el candidato a ganar la zona, ya se le cayeron dos unidades de la carreta.

Y lo que le viene a la Albiceleste pinta para una sufrida peregrinación. Si clasifica a octavos, será sudando petróleo. No pudo pasar del puntito frente a los isleños.

El 1 a 1 marca una gran decepción para el fútbol argentino todo, pero no sorprende en absoluto. Sorpresa hubiera sido que desplegara un juego brillante, armónico, profundo.

La decepción es porque, pese a todas las calamidades institucionales y deportivas que asolaron a esta selección, se trata de Argentina, quíntuple finalista del mundo, vergel de jugadores y técnicos, que tiene a Messi… Y uno quiere creer que, pese a todo, se levantará y andará. Y vencerá a Islandia.

Pero no hay magia, hay lógica. Argentina fue un equipo espantoso en la Eliminatoria, que tuvo tres entrenadores en 18 partidos, y siguió siendo muy mediocre después, incluso padeció un catastrófico 6 a 1 ante España a fines de marzo. De ahí que puede decepcionar, mas no sorprender.

Incluso desde el juego, puede decirse que este 1 a 1 en Moscú es un paso adelante del equipo de Sampaoli.

Al menos no perdió, dominó casi a voluntad, dispuso de algunas ocasiones (no tantas tampoco) para anotar y ganar, intentó el toque, aunque fue casi siempre inocuo, estéril, frente al muro que levantó Islandia delante de su buen arquero Halldorsson.

La estatura, la fuerza y el espíritu de combate islandés fueron una dificultad adicional. Son duros, disciplinados y estaban determinados a resistir. Lo que preveíamos desde el día del sorteo se cumplió: Islandia era una piedra.

Venía de eliminar a Inglaterra en la Eurocopa y de ganar su grupo eliminatorio, dejando segundo a Croacia. Y ahora con el nombre no se gana más.

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