Egan Bernal, el ganador de la 106 edición del Tour de Francia.

Bernal se convirtió este domingo en el primer ciclista del país -y en el primer latinoamericano- en ganar la carrera más prestigiosa del ciclismo mundial: el Tour de Francia.

Y lo hizo con estilo, apenas en su segunda participación en la vuelta francesa y entrando a París al lado del ganador de la edición anterior y compañero del equipo Ineos, Geraint Thomas, quien se declaró honrado de haber corrido a su lado.

El galés terminó la prueba en segundo lugar, a 1′ 11″ después de no poder igualar el ritmo de Bernal en las montañas.

Y los colombianos, que habían soñado durante años con la victoria final de uno de los suyos en el Tour, siempre atesorarán el momento en el que “el joven maravilla de Zipaquirá” se hizo con la camiseta amarilla del líder para no soltarla.

Ocurrió el viernes, durante la subida del Col de l’Iseran, el punto más alto del Tour, con 2.764 kilómetros de altura.

Probablemente no había lugar más apropiado para Bernal, quien se crió a los 2.650 metros sobre el nivel del mar de Zipaquirá, población ubicada unos 40 kilómetros al norte de su Bogotá natal.

Y que finalmente se vistiera de amarillo en ese lugar también parece lo más apropiado para el el nuevo héroe del país que vio nacer a Martín Emilio “Cochise” Rodríguez, Lucho Herrera, Fabio Parra y tantos otros grandísimos escaladores colombianos.

Bernal se convirtió en el más joven ganador del Tour de la era moderna.

Un accidente que le provocó una ruptura de clavícula le hizo renunciar al Giro, y su talento y dedicación, junto al retiro del otro gran referente del Ineos, Chris Froome, le permitieron llegar al Tour como co-líder y posible “plan B”, por detrás de Thomas.

El campeón, sin embargo, le dio permiso de atacar. Y en las montañas el colombiano demostró ser el más fuerte de todos.

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