El PSG le da un golpe sorpresa al Bayern Múnich y lo golea 3-0

El París Saint-Germain, el mejor representante de la clase adinerada de clubes candidatos a derribar la jerarquía del futbol europeo, dio hoy un golpe de efecto ante el Bayern de Múnich (3-0), uno de los exponentes de la aristocracia que tiembla ante el aliento de los revolucionarios.

Aun es pronto para saber si la revuelta franco-catarí cuajará y acabará descabezando reyes en Europa. En París nadie olvida que en marzo pasado humillaron al Barcelona (4-0) en el mismo escenario antes de sufrir en el Camp Nou un correctivo histórico (6-1).

Pero ante el vértigo que imponen Neymar, Mbappé y Cavani -bautizados ya como la MCN-, una tripleta de oro, tanto por su valor deportivo como por su coste financiero, el Bayern pareció un equipo decrépito, sin aliento y anquilosado.

«Mañana Europa será roja y azul», rezaba una enorme banderola en el fondo norte del Parque de los Príncipes, una grada alentada por la plebe esperanzada en que la chequera del golfo Pérsico les llevará a sus ilusiones y espoleada por Neymar, a punto de ser venerado como un mesías.

Cada vez que el balón rozaba sus botas la grada retenía el aliento y se activaba el toque de corneta que secundaban con obediencia casi castrense Mbappé y Cavani.

Cierto que los parisienses remaron con el viento a favor tras el tempranero gol de Alves que obligaba a los germanos a vivir peligrosamente.

El defensor exbarcelonista recibió un buen balón de Neymar, que se había deshecho de dos defensores en una internada por la izquierda y encontró a su compatriota y amigo libre de marca y en posición envidiable para abrir el marcador entre las piernas de Ulreich, lejos de tener la misma contundencia que el lesionado Manuel Nauer.

Los alemanes se lanzaron en busca del empate y pusieron en aprietos a los locales en varias ocasiones, sobre todo en una de Javi Martínez en el minuto 18 que obligó a estirarse a Areola.

A cambio, dejaron espacios, pan bendito para la MCN que dispuso de varios contragolpes. Hasta que Mbappé logró trenzar uno bueno, combinar con Cavani y permitir al uruguayo lograr su décimo gol de la temporada, el tercero en la Liga de Campeones.

Ni con los dos cambios tras el descanso de Ancelotti, que dejó en el banquillo James Rodríguez y a Corentin Tolisso, cambiaron el guión del duelo. El Bayern siguió resignado a colgar balones al área francesa (hasta 52 centros laterales sumaron los alemanes) y temblar en cada contra.

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